Guía completa
Pasar la ITV dos veces no compensa
Pedir cita, esperar el turno y volver con un desfavorable por un corrector de luces mal ajustado o un neumático al que le falta un milímetro es perder una mañana entera. Y si dejan pasar más de dos meses desde la primera visita, la revisión gratuita ya no aplica: se paga la inspección otra vez.
La pre-ITV existe para evitarlo. Se revisa punto por punto lo que mira la inspección, se entrega un informe con el resultado de cada uno, y tú decides: corregir lo que salga o presentarte tal cual sabiendo a qué te expones.
Lo que se revisa
Alumbrado. Cruce, carretera, freno, intermitentes, marcha atrás y matrícula, con reglaje incluido. Es el fallo más frecuente: económico de arreglar, pero fácil de pasar por alto hasta que la ITV lo marca.
Frenos en banco. Eficacia mínima del 50% del peso del eje y desequilibrio máximo del 30% entre lados. Si están al límite, cambiar pastillas suele resolverlo.
Holguras de dirección y suspensión. Rótulas, silentblocs y brazos, medidos con plato y barra, igual que en la estación.
Neumáticos. Dibujo mínimo de 1,6 mm en toda la banda, sin grietas en el flanco ni desgaste irregular.
Emisiones. OBD-II y sonda en gasolina, opacímetro en diésel. Con el testigo de motor encendido o emisiones altas, hay que reparar antes de presentarse.
Carrocería y otros. Limpiaparabrisas, cinturones, retrovisores, escape sin perforaciones y claxon.
El compromiso
Si reparas los puntos que aparecen en el informe y, al ir a la estación, te suspenden por algo que ya corregimos, se arregla sin coste. Aplica a lo que ya tocamos, no a defectos nuevos no detectados en la pre-revisión.
Cuándo venir
Lo razonable es traerlo dos o tres semanas antes de que venza la ITV: da tiempo a revisar, reparar y pedir cita sin agobios. Si vienes con dos días de margen, también se mira, pero algunas reparaciones dependen de que llegue una pieza.
¿Se te echa encima la fecha? Llama al 641 16 17 71 y hay hueco esta misma semana.