Guía completa
Un testigo que no se puede posponer
El sistema de airbag (SRS) se comprueba a sí mismo cada vez que arrancas: enciende el testigo unos segundos y se apaga si todo está en orden. Cuando se queda encendido o parpadea, el sistema ha detectado un fallo y se ha desactivado por seguridad. No es un aviso menor: en un impacto, los airbags podrían no saltar, o saltar en el momento equivocado.
Dónde falla casi siempre
El punto más habitual no es el sensor en sí, sino el conector bajo el asiento del ocupante. Cada vez que el asiento se desliza hacia adelante o atrás, el cableado que va hasta el sensor de peso se mueve con él, y con los años ese movimiento repetido acaba dañando el conector o el propio cable. Se revisa siempre ahí antes de pensar en sustituir el sensor.
Por qué no se toca sin medir antes
Antes de cambiar cualquier pieza se mide la continuidad del circuito exacto que señala el código. Un conector sucio o mal encajado da el mismo código que un sensor roto, y el coste no tiene nada que ver: limpiar y volver a encajar un conector cuesta una fracción de lo que cuesta un sensor nuevo.
Después de un golpe
Tras cualquier impacto, incluso uno que no haya activado los airbags, conviene comprobar el sistema. Algunos sensores de impacto están diseñados para sustituirse tras un golpe aunque no hayan saltado, según marca el propio fabricante, y la centralita puede necesitar revisión aunque el despliegue no se haya producido.
Lo práctico
Diagnosis en 30-60 minutos. Si el origen es un conector o cable, se repara en la misma visita. Si hace falta sustituir un componente, se explica cuál y por qué antes de pedir el repuesto. En ningún caso se desactiva el sistema como solución.
Si el testigo de airbag está encendido, llama al 641 16 17 71.