Guía completa

La pieza más barata que más se rompe al cambiarla

Una bujía cuesta unos pocos euros. El problema no es la pieza, es la rosca de la culata donde va alojada: culata de aluminio, bujía de acero, dos materiales que dilatan de forma distinta.

De ahí dos reglas que no se saltan nunca. Motor frío: en caliente el aluminio ha dilatado más que el acero y aprieta la rosca; sacar una bujía así es la forma más rápida de arrancar el hilo. Llave dinamométrica: el par de una bujía es bajo, y pasarse deforma el asiento mientras que quedarse corto deja escapar gases de combustión por la rosca.

Antes de aflojar nada se sopla el pozo: la arenilla acumulada cae directa al cilindro en cuanto sale la bujía.

Lo que cuenta una bujía usada

Cada bujía retirada describe cómo se está quemando la mezcla en ese cilindro. Marrón claro y seca es combustión correcta. Negra y aterciopelada apunta a mezcla rica —inyector que gotea o filtro de aire saturado—. Negra y con brillo aceitoso indica aceite entrando en la cámara, la peor lectura. Blanquecina con electrodo erosionado señala mezcla pobre o grado térmico equivocado.

Cuando una sola bujía sale distinta de las otras, el diagnóstico apunta directo a ese cilindro.

Níquel, platino, iridio

No es una escala de calidad sino de duración y precisión de chispa. El níquel dura entre 20.000 y 30.000 km. El platino, alrededor de 60.000. El iridio permite electrodos muy finos, concentra mejor la chispa y puede superar los 100.000 km. Lo importante es respetar lo que pide el motor: montar níquel en un motor pensado para iridio funciona, pero fuerza la bobina y se acaba pagando ahí.

Los calentadores del diésel

No hay bujías de encendido, hay calentadores que precalientan la cámara. Su síntoma clásico: arranque duro en frío y humo blanco los primeros segundos. Llevan años a temperaturas altas y con frecuencia se agarrotan; alguno puede partirse al extraerlo. Se avisa del riesgo antes de empezar, no después. Los cuatro se cambian siempre juntos.

Lo práctico

Se hace en una o dos horas, con cita. Se enseñan las bujías retiradas y qué cuentan. Si alguna señala un problema de fondo, se dice aunque no sea lo que se venía a arreglar.

Llama al 641 16 17 71 con marca, modelo y kilómetros.