El sistema de airbag, técnicamente SRS (sistema de retención suplementaria), se comprueba a sí mismo cada vez que arrancas el coche: enciende su testigo unos segundos y se apaga si todo está en orden. Cuando el testigo se queda encendido o parpadea, no es un fallo estético del cuadro de instrumentos. Significa que el sistema se ha desactivado por seguridad, y que en un impacto los airbags podrían no desplegarse, o hacerlo en el momento equivocado.

Por qué no conviene circular así

A diferencia de otros testigos, el de airbag no afecta a la conducción del día a día: el coche arranca, acelera y frena igual. Es precisamente por eso que muchos conductores lo posponen. Pero el sistema solo actúa en el momento en que más se necesita, en un impacto, y ahí no hay margen para «ya lo llevaré la semana que viene».

Dónde falla casi siempre

El punto más habitual no es el sensor de impacto ni el módulo de airbag en sí, sino el conector bajo el asiento del ocupante. Cada vez que el asiento se desliza hacia adelante o atrás —algo que ocurre cientos de veces al año en cualquier coche—, el cableado que llega hasta el sensor de peso del asiento se mueve con él. Con los años, ese movimiento repetido acaba desgastando el conector o el propio cable.

Por qué se mide antes de sustituir

Un conector sucio o mal encajado genera exactamente el mismo código que un sensor roto. La diferencia de coste entre limpiar y volver a encajar un conector, o sustituir un sensor de varios cientos de euros, es enorme. Por eso el primer paso siempre es medir la continuidad del circuito exacto que señala el código, no sustituir a ciegas.

Después de un golpe, aunque sea leve

Tras cualquier impacto —incluso uno que no haya activado los airbags— conviene comprobar el sistema. Algunos sensores están diseñados por el propio fabricante para sustituirse tras un golpe, aunque no hayan saltado, y la centralita puede necesitar revisión aunque el despliegue no se haya producido.

Lo que nunca se hace

Desactivar el sistema no es una opción, ni aunque el cliente lo pida para «ahorrarse» la reparación. Un airbag desactivado en un coche que circula es un riesgo real, no un ahorro.

Lo práctico

La diagnosis tarda entre 30 y 60 minutos. Si el origen es un conector o un cable, se repara en la misma visita. Si hace falta sustituir un componente, se explica cuál y por qué antes de pedir el repuesto.

Si el testigo de airbag está encendido, llama al 641 16 17 71.