Pedir cita, esperar el turno y volver a casa con un desfavorable por algo que se podía haber previsto es de las cosas más frustrantes de tener coche. La buena noticia es que la mayoría de los defectos que hacen suspender la ITV son previsibles y económicos de corregir si se detectan antes.
Alumbrado: el fallo más frecuente
El corrector de luces desajustado, una bombilla fundida o unas luces mal orientadas son, con diferencia, lo que más se marca en la inspección. Es también de lo más barato y rápido de corregir, lo que hace más frustrante suspender por esto. Se revisan cruce, carretera, freno, intermitentes, marcha atrás y matrícula, con reglaje mediante regloscopio.
Frenos: eficacia y equilibrio, no solo desgaste
La ITV no mira solo si hay pastillas; mide la eficacia de frenado en un banco y el desequilibrio entre los dos lados del mismo eje. Un coche puede tener pastillas con recorrido y aun así fallar si un lado frena claramente peor que el otro, algo que suele apuntar a una pinza agarrotada o un latiguillo en mal estado.
Holguras de dirección y suspensión
Se comprueban con el coche elevado, aplicando fuerza en distintas direcciones sobre rótulas y silentblocs. Una holgura leve no es motivo de suspensión, pero una holgura por encima del límite sí, y no siempre se nota conduciendo a velocidad normal.
Neumáticos: el milímetro que falta
El dibujo mínimo legal es de 1,6 mm en toda la banda de rodadura, no solo en el centro del neumático. Es habitual que un neumático parezca tener recorrido mirándolo de frente y esté al límite en los laterales de la banda, donde menos se fija la vista.
Emisiones: el punto que más ha cambiado
En gasolina se comprueba por OBD-II —si el testigo de motor está encendido, no se pasa— y por sonda en el escape. En diésel se mide la opacidad con un opacímetro. Si el coche lleva sistema AdBlue y ha entrado en modo de potencia reducida, conviene resolverlo antes de presentarse, porque suele ir asociado a un testigo de motor activo.
Lo que conviene hacer antes de ir
Revisar visualmente las luces, comprobar la presión y el desgaste de los neumáticos, y si hace tiempo que no se revisan los frenos, hacerlo antes. Una pre-ITV en un taller comprueba exactamente los mismos puntos que la inspección oficial, con el mismo checklist, y entrega un informe por escrito de lo que está apto y lo que no.
Si ya has suspendido
Con el papel oficial de la ITV en la mano, se repara solo lo marcado, sin necesidad de otra revisión completa. La segunda visita, dentro del plazo que da la propia estación, no vuelve a cobrar la inspección si solo se ha corregido lo señalado.
Si tu ITV está próxima a vencer, llama al 641 16 17 71 para una pre-revisión con informe escrito.